PONENCIAS


"LA EDUCACIÓN QUE EMOCIONA"

La sociedad actual difiere mucho de la de nuestros padres o abuelos, avanza, se transforma y por eso es necesario que la educación se transforme con ella.
Los colegios se forman tratando de dar respuestas a las necesidades actuales y estar así a la vanguardia de los avances.
La mayoría invierten en la implantación de nuevas metodologías y recursos materiales para así ofrecer una educación de calidad. Se ocupa de que los alumnos alcancen los objetivos y contenidos de cada etapa, que sus resultados académicos sean excelentes. Padres y docentes preocupados y ocupados en el “qué” aprenden sus hijos o alumnos, y quizás olvidando en ocasiones el “quién”.
Hemos de tomar consciencia de la caducidad del “Qué aprendemos”, pues la sociedad avanza de una forma vertiginosa, y mucho de lo que aprendemos hoy en día, quedará obsoleto en un futuro próximo quizás no tan lejano. Y lo que realmente es importante en las escuelas, es el “quién”, quiénes son esos alumnos actualmente y quiénes van a ser en el futuro.
La verdadera educación pues, se encuentra pues, en los factores personales. Es por eso que hemos de generar docentes que sean capaces de conocer y entender el desarrollo humano, el funcionamiento de la mente, del pensamiento, las emociones y las conductas.
Para favorecer alumnos capaces de conocerse, de entenderse, de transformarse, capaces de resolver problemas de forma asertiva y creativa, de afrontar dificultades y superarlas. Personas emocionalmente inteligentes, empáticas, éticas y respetuosas consigo mismas y con los demás. Capaces de soñar y crear un mundo de bienestar personal y social
Todos aprendemos muchas cosas en las escuelas, pero:
¿Quién nos enseñó a creer en nosotros y alcanzar nuestros sueños? O por el contrario, llegó el momento, que “siendo realistas” dejamos de soñar y nos conformamos con aceptar “la realidad”.
¿Quién nos explicó que somos seres emocionales? Que por mucho que pensemos, tengamos buenas ideas, no nos llevará a alcanzar metas, si no somos capaces de gestionar nuestras emociones, pues la idea es sólo eso, idea y pensamiento, y la emoción es el verdadero motor de la acción.
¿Quién nos enseñó a reconocer nuestros talentos, nuestras fortalezas, nuestras virtudes?
¿Acaso sabes cuáles son las tuyas? Quizás no, pero es probable que si sepas cuáles son tus limitaciones, aquello que no se te da bien.
¿Quién nos enseñó a reconocer nuestras emociones? Miedo, ansiedad, estrés, frustración, celos, envidia… ¿entendemos por qué y para qué las sentimos? ¿entendemos qué nos enseñan? ¿entendemos cómo regularlas?
¿Quién nos enseñó que hay que obedecer? Quizás aquellas personas que no sabían que biológicamente no estamos diseñados para ello, pues con la obediencia nos negamos a nosotros mismos o negamos al otro.
¿Quién nos enseñó a soñar, pero a soñar bien? A hablar, expresar y comunicarnos en positivo. ¿Quién nos habló de nuestra mente, de cómo funciona? De la identificación de las creencias limitantes, de las conexiones neuronales, de los patrones psíquicos, de que tú eres quien realmente debes hacerte cargo de ella.
¿Quién nos habló de la relación entre el cuerpo y la mente? La neurología ya lo hace con sus estudios, pero aún seguimos con esa idea cartesiana de separación.
Estas y muchas otras preguntas son las que debemos hacernos, hemos de volver a la reflexión sobre lo que hacemos en las escuelas, para evocar una educación que de verdaderas respuestas a las verdaderas necesidades personales y sociales.
Una educación que devuelva la mirada al interior, dentro-fuera, y no, como diseñó el conductismo, fuera-dentro. Que ayude a dar herramientas a cada alumno para que cada uno de ellos sea capaz de emanar su máximo potencial, dentro-fuera. Hemos de volver la mirada dentro de nosotros para poder transformarnos, y sólo así, transformaremos la sociedad.
Todo estos requiere pues de una formación y acompañamiento a docentes, alumnos y familias. Escuelas en las que sus aulas, diseñen espacios y micro-espacios, donde etas necesidades, aprendizajes y respuestas están presentes y sean visibles. Donde las metodologías, integren el pensamiento sin olvidar las emociones. En definitiva, una verdadera escuela de vida y para la vida.

PONENTE

NELIDA PÉREZ

Docente y experta en educación emocional.